M. B.
Tras varios años de rodaje empresarial en Rumanía, la compañía de capital español Dezvoltare Urbana ha dado el paso hacia la promoción. Para empezar, construirá 100 viviendas y 1.200 metros cuadrados de oficinas en Bucarest, al mismo tiempo que estudia nuevas oportunidades de inversión.
La idoneidad del momento la argumenta Javier Ospina, uno de los socios fundadores de la firma: «El mercado de crédito estuvo cerrado hasta hace un par de años y ahora se está financiando con relativa facilidad. A medida que el país crece, lo hace también la demanda de vivienda».
Hasta ahora, Dezvoltare Urbana había actuado en Rumanía como asesor-consultor y vehículo de inversión extranjera. Según el balance de la compañía, sus clientes, entre los que figuran algunos españoles, obtuvieron de media un 80% de beneficio en las operaciones que realizaron.
El principal escollo para el negocio inmobiliario reside en las características del suelo, ya que el país procede de un régimen en el que las parcelas estaban divididas entre muchos propietarios. Otra dificultad es la imposibilidad de realizar compras de terrenos si no es a través de una persona jurídica local.
A cambio, el mercado ofrece estabilidad y proyección futura. «Tiene que mejorar en muchos campos, pero yo creo que están trabajando en la buena dirección», sostiene Ospina. «Además, la moneda rumana se ha revalorizado frente al euro con motivo de la masiva entrada de capital y de las divisas que envían los rumanos desde el extranjero».
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